lunes 8 de diciembre de 2008

MARRUECOS


-FACTORES POLÍTICOS
El régimen político marroquí puede ser calificado como una monarquía autárquica, que a diferencia de otras formas políticas monárquicas como la parlamentaria, concentra los principales poderes en el rey, que gobierna de forma autoritaria a través de su entorno de confianza (el majzen en el Reino de Marruecos). Puede adoptar apariencia constitucional, como demuestran los diversos textos constitucionales de 1962, 1970, 1972, 1992 y 1996 que se han sucedido en este país. Se permite el derecho al voto de los ciudadanos y la existencia de una oposición organizada. Sin embargo, las atribuciones al rey son tan amplias que ponen en duda las formas democráticas del sistema. Por otro lado, las violaciones de los derechos humanos contra activistas saharauis se repiten desde el comienzo del conflicto, lo que parece indicar que el cambio político que ha experimentado Marruecos desde la muerte de Hassan II es más formal que material.
Marruecos defiende desde un primer momento la tesis de la Integridad Territorial de los Estados. Argumenta que la descolonización no implica siempre de manera necesaria la Autodeterminación de las poblaciones afectadas ejercida por la vía del referéndum. Por tanto, la descolonización del Sáhara Occidental no debe terminar en la independencia, sino en la reconstrucción de una integridad territorial rota por el colonialismo del pasado. Marruecos sería pues el Estado al que el territorio saharaui ha pertenecido históricamente.
Así, Marruecos se refiere a la “recuperación” del Sáhara y hace ver a la opinión internacional que este hecho es la "primera causa nacional" sobre la que hay unanimidad de todos los marroquíes. Este es otro de los argumentos utilizados por Marruecos para justificar la anexión del Sáhara. Sin embargo, la unanimidad del pueblo marroquí es cuestionable, sobre todo si se tiene en cuenta que la libertad de expresión en este régimen es prácticamente inexistente.
En consonancia con esta postura, Marruecos pide para el Sáhara una Autonomía bajo soberanía marroquí, en la que se permitirían ciertas competencias al territorio ocupado, pero el control de la mayoría de los aspectos recaería sobre el gobierno marroquí.
A la cuestión de la Integridad Territorial la comunidad Internacional ha respondido negativamente en múltiples ocasiones, desde la Opinión Consultiva del Tribunal Internacional de Justicia en 1975 hasta las más de cien resoluciones que ha dictaminado la ONU hasta la fecha reconociendo el derecho de Autodeterminación del pueblo saharaui.
-FACTORES ECONÓMICOS
El Sáhara no es sólo un desierto árido; bajo su arena se encuentra una de las mayores reservas de fosfatos del mundo. Además de potenciales reservas de petróleo y gas y un importante banco pesquero, lo que explica las reticencias de Marruecos a abandonarlo. Este país controla las zonas costeras y el llamado “Triángulo Útil” entre El Aaiún, Esmara y las ricas reservas de fosfatos de Bu Craa. El Frente Polisario, por su parte, controla las zonas al este del muro defensivo levantado por Marruecos que limitan con Argelia y Mauritania.
Las riquezas naturales del Sáhara Occidental son consideradas como la principal causa de la ocupación por parte de Marruecos, que explota ilegalmente sus recursos. Muchas compañías internacionales operan en la zona y llevan a cabo negocios ilegales en los territorios ocupados. Estas actividades comerciales violan la ley internacional de comercio en Territorios No Autónomos establecida por la ONU.
http://www.vest-sahara.no/index.php?cat=92&art=0 (Texto original de la Resolución en un enlace de esta página)
A pesar de que el Sáhara Occidental entraña un gran atractivo para las empresas, la situación de inestabilidad política ha provocado que muchas hayan decidido retirarse de la zona. Aun así, el expolio de recursos sigue produciéndose. Organizaciones como Western Sahara Resource Watch han llevado a cabo importantes campañas de presión para forzar a las empresas a salir del Sáhara Occidental.
Según esta organización, TGS-Nopec (Noruega), Fugro (Holanda), Thor Offshore (Dinamarca), Wesses Exploration (Reino Unido), y Total (Francia) ya han abandonado el Sáhara Occidental. En 2005, además, el Fondo de Pensiones del Gobierno Noruego vendió todas las acciones de la multinacional Kerry Mcgee, que operaba en el Sáhara Occidental. Después de perder aproximadamente 70 millones de euros la empresa se retiró del lugar. En ese mismo año la compañía de fosfatos noruega Yara anunció que dejaría de importar fosfatos del Sáhara Occidental.
Este 2008 dos inversoras nórdicas han retirado por separado sus acciones de una empresa australiana que operaba en el lugar. La banca sueca Ohman Funds y la empresa noruega de seguros KLP decidieron retirar sus inversiones de Wesfarmers, importadora de fosfatos extraídos por Marruecos. También este año la naviera Jinhui Shipping, basada en Hong Kong, ha abandonado sus actividades en los puertos saharauis ocupados. Esta acción sigue los pasos de otras dos navieras, la noruega Arnesen Shipbrokers en noviembre de 2007, y R-Bulk, también de Noruega, que abandono el Sáhara el pasado mes de mayo.
Muchas de las empresas que explotan ilegalmente los recursos del Sáhara Occidental son españolas. Entre ellas se encuentra Grupo Calvo, que utiliza los bancos de pesca de sardina y caballa principalmente, operando desde el puerto de El Aiún. WSRW realizó una campaña en mayo de este año solicitando la retirada de la empresa de la zona. Parece haber dado resultados, pues la compañía no renovará el contrato de arrendamiento de la planta de El Aiún para el próximo 2009. Su director general informó de que la producción de conservas de sardina, caballa y atún la absorberán sus plantas gallegas.
http://www.wsrw.org/index.php?cat=109&art=757 (Texto de la petición de WSRW)
http://www.afrol.com/es/articulos/31766 (Noticia de Afrol News)
Otro sector económico importante en la zona es la explotación de áridos. WSRW publicó un informe en junio de este año en el que se estimaba que gran parte de las más de 500.000 toneladas de arena que exporta Marruecos a España procede del Sahara Occidental. La mayoría de estas arenas saharauis tienen como destino el Archipiélago canario. El transporte se realiza desde el puerto de El Aiún a los puertos canarios, y de ello se encargan barcos como el Oak o el Trio Vega. Las empresas involucradas son Proyecto Dover S. L. (Tenerife) y Granintra S. A. (Las Palmas). Esta última empresa es propiedad de la multinacional Cemex España, el mayor grupo cementero en el Estado español y que a su vez está integrada en el Grupo Cemex, una de las tres empresas cementeras más importantes del mundo. La utilización de esta arena esta fundamentalmente destinada al negocio de la construcción.
No obstante, la empresa española más importante que opera en el Sáhara es FMC Foret. Según un informe de Western Sáhara Resource Watch, la cantidad media anual de fosfatos que importa esta empresa es de 500 000 toneladas. Está integrada en el Grupo de Productos Químicos Industriales de FMC Corporation (USA). Su sede central se encuentra en Barcelona, desde donde se coordinan sus otros siete centros repartidos por la península. Los fosfatos importados provienen de la mina de Bu Craa, descubierta en los años 60 durante el control español del territorio. La gran capacidad de extracción que ofrece y la pureza de su mineral la han convertido en uno de los yacimientos más importantes del mundo. Actualmente está siendo explotada por la OCP (Office Cherifien Phosphates), empresa estatal marroquí que se encarga del procesamiento, extracción y venta del mineral. En los Acuerdos Tripartitos firmados por España y Marruecos, se acordó que España obtendría un 35% de la empresa de explotación de la mina. Esta participación se redujo al 12% en 1996 hasta que finalmente en 2002 se abandonó la empresa mixta.
La compra ilegal de fosfatos a la OCP la llevan a cabo numerosos países, como Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Brasil y Venezuela entre otros.
www.arso.org/InformeFMCForet070517.pdf (Informe de WSRW sobre FMC Foret)
En resumen, los importantes intereses económicos en la zona suponen una de las principales causas de la ocupación marroquí, que se ve legitimada por los acuerdos comerciales que muchas empresas llevan a cabo con Marruecos sin tener en cuenta la legalidad internacional.
-FACTORES DEMOGRÁFICOS
Desde la Marcha Verde, Marruecos ha introducido gran cantidad de colonos marroquíes en los territorios ocupados. Su intención es hacer más difícil si cabe la labor del censo electoral en caso de celebrarse un referéndum de Autodeterminación en la zona. La paralización del Plan de Paz de 1991 propuesto por la ONU y la O.U.A se debió precisamente a las 130 000 apelaciones presentadas por Marruecos en relación a dicho censo.
Además, la marroquinización de la zona ocupada ha traído consigo violaciones de los derechos humanos, no sólo por parte de los colonos, sino también por parte de las autoridades marroquíes. Este año se han producido graves agresiones contra los saharauis. El Observatorio de Derechos Humanos del Icaba difundió la noticia de que el día 21 de julio centenares de marroquíes, mayoritariamente dedicados a la pesca, atacaron a los habitantes saharauis de la localidad de Itereft, a 100 kilómetros de la ciudad de Dajla (antigua Villa Cisneros), provocando 57 heridos (5 de extrema gravedad por heridas en la cabeza), y dos desaparecidos. Esta fue la información proporcionada por el presidente del Comité Contra la Tortura de Dajla, El Mami Amar Salem, al Servicio de Comunicación Saharaui en Canarias (SCSC). La agresión se produjo contra civiles desarmados, que fueron agredidos con armas blancas. Algunas fuentes afirmaron que tras esto se escondía un intento de Marruecos de expulsar a los saharauis del sector pesquero de la zona. Activistas saharauis creen que este hecho es una respuesta a las manifestaciones pacíficas contra la expoliación de los recursos celebradas el 8 de julio en Dajla, y que fueron duramente reprimidas por las autoridades marroquíes. Se produjeron numerosos detenidos y al menos tres de ellos fueron torturados (Edjil uld Mohamed, Sid Ahmed Uld Backar y Murad uld Moishan), según el Comité Contra la Tortura de Dajla.
Con todo, la situación de la población saharaui en la zona ocupada se agrava cada vez más, produciéndose violaciones de derechos fundamentales como son la libertad de expresión y de asociación. La actitud represora del gobierno de Marruecos es manifiesta, pero a pesar de esto, la comunidad internacional parece inclinarse hacia este país en la resolución del conflicto.