lunes, 8 de diciembre de 2008

INTRODUCCIÓN


El Sáhara Occidental es en la actualidad un territorio ocupado por Marruecos, después de que España, su antigua potencia colonial, lo abandonara en manos de este país y de Mauritania según lo dispuesto en los Acuerdos Tripartitos de Madrid de 1976. Este mismo año el Frente Polisario, defensor de la independencia del pueblo saharaui, proclama la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
Así comienza un enfrentamiento territorial que se ha prolongado hasta la actualidad, a pesar de las más de cien resoluciones de la ONU que respaldan la legitimidad del pueblo saharaui sobre su territorio. El Sáhara Occidental sigue siendo considerado una zona pendiente de descolonización por este organismo, y como tal tiene derecho a un referéndum de autodeterminación que le permita decidir sobre su futuro. Después de varios intentos, no se ha logrado celebrar el mencionado referéndum, que ha tropezado con los constantes bloqueos de Marruecos. Con todo, no parece vislumbrarse por el momento una solución definitiva al conflicto y las negociaciones entre el Frente Polisario y el país alauita vuelven a encontrarse en una fase de estancamiento.

ANTECEDENTES

1884-1976
La conquista de Canarias en el siglo XV constituyó un factor determinante en el interés de España por controlar la zona atlántica del continente africano. En diversos tratados con Portugal (Alcaçovas, Tordesillas y Cintra) España renuncia a la zona noroccidental atlántica del continente, pero los ataques de corsarios a las islas desde mediados del siglo XVI hasta gran parte del siglo XVIII pusieron de manifiesto la importancia del control de esta zona para la seguridad del Archipiélago canario. De este modo, se realizaron intentos esporádicos de ocupación, pero sin éxito, por lo que hasta mediados del siglo XIX se puede afirmar que no existía una presencia extranjera importante en el Sáhara.
En el congreso de Berlín, celebrado a instancias de Alemania y Francia entre 1884 y 1885, se sientan las bases para el definitivo reparto de África entre las potencias europeas. En el acta final se recomienda a las potencias firmar tratados con los nativos y llevar a cabo la ocupación de los territorios sin dueño conocido. Así, en 1886 comienzan las negociaciones entre España y Francia para el reparto del territorio. Finalmente, se establecen una serie de acuerdos entre 1900 y 1912 que marcarán las fronteras definitivas del Sáhara Occidental. No obstante, el control efectivo de la zona no se produce hasta 1934, debido en gran medida a la resistencia de las tribus saharauis.
A partir de 1958 España comienza a manifestar un interés económico por la colonia, como consecuencia de sus posibles riquezas mineras (hierro, fosfatos y otros minerales). Se realizan diversas expediciones desde 1941 que conducen, entre otras cosas, al descubrimiento de la mina de fosfatos de Bu Craa en 1962. La explotación de la misma constituiría un elemento clave en los intereses de España.
http://mgar.net/africa/sah_esp.htm (Más información sobre los intereses económicos de España en la zona)
El ingreso en 1955 de este país en las Naciones Unidas va a suponer un elemento determinante para la descolonización del lugar. Desde 1960 este organismo comienza a reclamar de forma firme la descolonización del Sáhara Occidental, con la emisión de la resolución 1514. Esto se produce en un contexto particular, puesto que Marruecos había conseguido su independencia en 1956 y manifestaba sus pretensiones expansionistas para constituir el “Gran Marruecos”. Este proyecto comprendía los territorios españoles en África, Mauritania, parte del norte de Senegal y el oeste de Argelia. España utilizó el pretexto de que no existían territorios no autónomos bajo su soberanía para no acatar la resolución, con lo que los territorios africanos serían considerados provincias españolas. Se mantuvo en esta postura hasta el 64, momento en el comenzó a recibir mayores presiones. Finalmente, España cede y comienza a adoptar las medidas precisas para la realización del referéndum, comprometiéndose a establecer en los 6 primeros meses de 1974 el procedimiento para la realización del mismo.
Marruecos, con el objetivo de paralizar este proceso, solicitó al Tribunal Internacional de Justicia una Opinión Consultiva sobre los vínculos históricos existentes entre este país y la nación saharaui, ya que defendía la tesis de la Integridad Territorial. Mauritania se sumó a esta petición y la ONU emitió la resolución 3292, que suponía el aplazamiento del referéndum hasta que se hiciera pública la Opinión Consultiva. Esta consulta debía determinar si el territorio del Sáhara Occidental era terra nullius en el momento en que fue colonizado por España, y en caso de no ser así, debía responder qué vínculos jurídicos existían entre Marruecos, Mauritania y el Sáhara Occidental. Se hizo pública el 16 de octubre de 1975 y respondió negativamente a ambas cuestiones, por lo que se concluyó que el Sáhara Occidental no formaba parte de la integridad territorial de ninguna de las partes interesadas.
A pesar de esta clara respuesta, Hassan II convocó la Marcha Verde justo un día después de haberse hecho público este dictamen. Se establecieron nuevas resoluciones y el Secretario General de la ONU elaboró el “Plan Waldheim”, que proponía la retirada de España del territorio, la administración internacional del mismo de forma provisional y la consulta al pueblo saharaui que debía llevarse a cabo en un plazo máximo de seis meses. A pesar de esto, Marruecos se negó a retirar la convocatoria de la Marcha Verde: el 4 de noviembre se produjo la invasión del territorio por 350.000 civiles voluntarios, escoltados por 13000 efectivos de las Fuerzas Armadas.
El abandono de los territorios por parte de España concluye con la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid el 14 de noviembre, en los que Marruecos y Mauritania se comprometían a devolver a España parte de las inversiones realizadas en las minas de fosfatos de Bu Craa, así como otro tipo de acuerdos económicos. Marruecos, además, renunciaba al resto de territorios africanos bajo soberanía española. De este modo se inicia la guerra entre Marruecos y el Frente Polisario. Es preciso señalar que la firma de estos acuerdos se produjo en un momento muy delicado para España: Franco agonizaba y la dictadura española se aproximaba a su fin, circunstancias aprovechadas por Marruecos para anexionarse el territorio.
Historia del Sáhara Occidental y cronologías del conflicto
· http://www.al-haima.org/base_sahara_historia.html
· http://www.afrol.com/es/especiales/13397
· http://www.elpais.com/articulo/internacional/Sahara/salida/Espana/elpepuint/20030716elpepuint_7/Tes
· http://www.elpais.com/articulo/internacional/conflicto/Sahara/Occidental/1965-1976/elpepuint/20030716elpepuint_6/Tes

1976-1991
El 28 de febrero de 1976, coincidiendo con la retirada de las tropas españolas, el Frente Polisario proclama la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Es reconocida desde el primer momento por los llamados países progresistas de África, así como por las antiguas colonias portuguesas (Argelia, Libia, Guinea y Mozambique) y por algunos países latinoamericanos. Este hecho marca el comienzo de los enfrentamientos bélicos entre Marruecos, Mauritania y el Frente Polisario, apoyado por Argelia. Como respuesta a la proclamación de la RASD, Marruecos bombardeó con napalm las poblaciones civiles, forzando al éxodo a gran parte de la población.
Tres años después del comienzo de la guerra, Mauritania se retira del conflicto y reconoce a la RASD. Esta actuación estuvo motivada por los daños económicos causados por los ataques guerrilleros, así como por la afinidad étnica y cultural de la población mauritana con la saharaui.
Marruecos aprovechó la oportunidad para anexionarse la parte del territorio que correspondía a Mauritana según lo establecido en los Acuerdos Tripartitos, lo que inicia el enfrentamiento bélico directo entre Marruecos y el Frente Polisario en 1979.

-DESARROLLO DE LA GUERRA
1ª Fase
- En un primer momento, el conflicto bélico estuvo marcado por el dominio saharaui. El Frente Polisario fue ganando territorio a pesar de la incorporación al ejército marroquí de 50.000 hombres. De este modo, en 1980 las tropas marroquíes se habían replegado y los combates se trasladaron cada vez más al norte, llegando a penetrar incluso en territorio marroquí. En 1981 Marruecos disminuye su dispositivo militar en la zona y los enfrentamientos armados serían sustituidos por manifestaciones en la prensa. Al año siguiente el Frente Polisario había liberado casi todo el territorio nacional. A pesar de esto, Marruecos reanuda la ofensiva en 1983, momento en el que la Organización para la Unidad Africana llevaba a cabo los preparativos para la realización de un referéndum en los territorios.
2ª Fase- Paulatinamente, comienza a manifestarse un dominio marroquí, motivado por la construcción de los muros defensivos que le permitieron desarrollar una ventaja progresiva sobre el Frente Polisario. El primer muro comenzó a construirse en 1980, hasta constituir ocho muros en la actualidad que se extienden 2400 km de longitud. Limitan con la frontera argelina, parte de la frontera oriental mauritana y se dirigen hacia el atlántico hasta alcanzar Dajla. Marruecos ejerce el control sobre Esmara, el Aiún y las zonas costeras, mientras que el Frente Polisario mantiene el dominio de los territorios situados al este del muro.

-APOYOS EXTERIORES
El conflicto saharaui se desarrolló durante la Guerra Fría, que aportó una dimensión ideológica al enfrentamiento. Para la comunidad internacional, que se encontraba en este contexto bipolar, la ocupación del Sáhara no era sólo una cuestión territorial, sino que encarnaba la lucha capitalismo-comunismo propia del periodo. De este modo, Marruecos, una monarquía conservadora, gozaba de la protección de EE.UU y de Francia, mientras que el Frente Polisario, de corte izquierdista, contaba con el apoyo de Argelia y de otros países socialistas.
Sin embargo, en un primer momento el apoyo claro de Marruecos lo constituía Francia, ya que había ejercido un protectorado en esta zona desde 1912 y mantuvo vínculos estrechos con este país durante sus primeras etapas de vida independiente. Esto hizo que se convirtiera en el principal abastecedor de armamento del gobierno marroquí.
EE.UU pasaría por distintas etapas dependiendo de sus administraciones, pero siempre favorecería a Marruecos. Sus intereses en la zona eran en gran medida de carácter geoestratégico. Tanto Nixon como Carter y Reagan siguieron esta línea. En la última etapa, la administración Reagan consideró a Marruecos como un aliado para restaurar el deteriorado sistema de defensa de Occidente y aumentó la ayuda militar. El interés norteamericano en el conflicto estuvo motivado por la pérdida de influencia en el África Austral, con lo que Marruecos suponía la última fuente de apoyo y de estabilidad de occidente en el continente africano.
Por otro lado, la URSS mantendría una actitud prudente en el conflicto. Abogaba por la necesidad de una solución pacífica y no reconoció a la RASD, aunque le proporcionaba armas a través de Argelia y Libia y adiestramiento militar a través de Cuba y Alemania Oriental.

-PLAN DE PAZ (MINURSO)
El 30 de agosto de 1988, después de un largo periodo de negociación, el Reino de Marruecos y el Frente Polisario aceptaron el Plan de Paz proporcionado por la ONU y la O.U.A. Se publicaron las resoluciones 658 (1990) y 690 (1991), mediante las cuales se encomendaba el establecimiento de una Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO). Se determinaron una serie de funciones para hacer viable el acuerdo:

· Supervisar el “alto el fuego”
· Verificar la reducción de tropas de Marruecos en el territorio
· Supervisar la restricción de las tropas de Marruecos y el Frente POLISARIO a los cantones señalados
· Supervisar el intercambio de prisioneros de guerra (Comité Internacional de la Cruz Roja)
· Hacer efectivo el programa de repatriación (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados)
· Identificar y registrar en un censo a las personas con derecho a voto
· Organizar y asegurar la realización de un referéndum libre y justo, así como dar a conocer los resultados.
Se estableció como fecha para el referéndum el 26 de enero de 1992, pero esta opción se vio bloqueada por las 130.000 apelaciones presentadas por Marruecos en relación al censo de votantes. Sus intentos de obstrucción del acuerdo demostraron que su aceptación del Plan de Paz no estaba motivada por una voluntad de solucionar definitivamente el conflicto, sino que se encontraba dentro de su estrategia de prolongarlo indefinidamente. En febrero de 2002, El Sr. Baker y el Sr. Annan reconocieron en un informe del Secretario General de la ONU que "Marruecos era renuente a seguir con el Plan de Arreglo".

ESTATUS INTERNACIONAL DEL TERRITORIO Y RESPONSABILIDADES DE ESPAÑA

El Sáhara Occidental está considerado en la actualidad un territorio no autónomo bajo supervisión del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. Esta denominación hace referencia a los territorios dependientes de otros estados que deben ser descolonizados. Desde el punto de vista legal, el Sáhara Occidental no ha sufrido este proceso, puesto que fue interrumpido por la ocupación de Marruecos y Mauritania y por la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid. La descolonización por parte de la potencia administradora pasaría además por un Referéndum de Autodeterminación que aún no ha tenido lugar y cuyos preparativos estaban previstos para los primeros meses de 1974.
La responsabilidad de España sobre la situación actual en el Sáhara ha sido reconocida en un reciente informe solicitado por el Consejo de Seguridad de la ONU (documento S/2002/161). En él se afirma que los Acuerdos Tripartitos de Madrid no hicieron potencias administradoras ni a Marruecos ni a Mauritania, por lo que desde el punto de vista jurídico el Sáhara Occidental continúa siendo un territorio no autónomo.
El sexto párrafo del informe, fechado el 29 de enero de 2002, cita lo siguiente: “El 14 de noviembre de 1975 España, Marruecos y Mauritania emitieron en Madrid una declaración de principios sobre el Sahara Occidental (el “Acuerdo de Madrid”), con arreglo al cual las facultades y responsabilidades de España, como Potencia administradora del Territorio, se transfirieron a una administración temporal tripartita. El Acuerdo de Madrid no transfirió la soberanía sobre el Territorio ni confirió a ninguno de los signatarios la condición de Potencia administradora, condición que España, por sí sola, no podía haber transferido unilateralmente. La transferencia de la autoridad administrativa sobre el Territorio a Marruecos y Mauritania en 1975 no afectó la condición internacional del Sahara Occidental como Territorio no autónomo”.
Por tanto, la potencia administradora del territorio continúa siendo España en última instancia, aunque Marruecos es el administrador de facto de la mayor parte del territorio. A pesar de estas claras responsabilidades, las autoridades españolas se han anclado en posturas un tanto ambiguas, alineándose con las potencias occidentales. Así las cosas, la balanza parece inclinarse por la opción presentada por Marruecos de una autonomía para el Sáhara Occidental. Los sucesivos gobiernos españoles desde la Transición han tratado de adoptar una posición acorde con la legalidad internacional, pero desde que Felipe González afirmó en Tindouf: “Nuestro partido estará con vosotros hasta la victoria final”, hasta hoy ha llovido mucho.
Un ejemplo de esto lo constituyen los altercados sucedidos en la precampaña de las pasadas elecciones. En un mitin celebrado el 14 de abril de 2007 en Santa Cruz de Tenerife, José Luis Rodríguez Zapatero denominó en dos ocasiones “caladeros marroquíes” a lo que en realidad son caladeros saharauis, felicitándose por la reanudación de la actividad pesquera en los mismos. Esto provocó las protestas de un integrante del público, que fue detenido y sacado del recinto. Los acuerdos pesqueros de España y Marruecos en zona ocupada violan además las restricciones de comercio establecidas para los territorios no autónomos. Estos hechos muestran el giro que ha experimentado el Partido Socialista respecto a la situación del Sáhara Occidental.
Por otra parte, es necesario señalar que desde el punto de vista geoestratégico España tiene ciertos motivos para intentar tener buenas relaciones con el país alauita. Ambos países no sólo comparten fronteras marítimas (el Estrecho de Gibraltar en el Mediterráneo y las aguas canarias en el Atlántico), sino que también comparten fronteras terrestres en Ceuta y Melilla. Esto se traduce, entre otras cosas, en numerosas vías de inmigración ilegal para España y hace sumamente importante la colaboración con Marruecos para controlarla. No obstante, cabe preguntarse a qué precio los gobiernos españoles se han ido alejando progresivamente de los intereses saharauis para mantener una política de buena vecindad con Marruecos.

MARRUECOS


-FACTORES POLÍTICOS
El régimen político marroquí puede ser calificado como una monarquía autárquica, que a diferencia de otras formas políticas monárquicas como la parlamentaria, concentra los principales poderes en el rey, que gobierna de forma autoritaria a través de su entorno de confianza (el majzen en el Reino de Marruecos). Puede adoptar apariencia constitucional, como demuestran los diversos textos constitucionales de 1962, 1970, 1972, 1992 y 1996 que se han sucedido en este país. Se permite el derecho al voto de los ciudadanos y la existencia de una oposición organizada. Sin embargo, las atribuciones al rey son tan amplias que ponen en duda las formas democráticas del sistema. Por otro lado, las violaciones de los derechos humanos contra activistas saharauis se repiten desde el comienzo del conflicto, lo que parece indicar que el cambio político que ha experimentado Marruecos desde la muerte de Hassan II es más formal que material.
Marruecos defiende desde un primer momento la tesis de la Integridad Territorial de los Estados. Argumenta que la descolonización no implica siempre de manera necesaria la Autodeterminación de las poblaciones afectadas ejercida por la vía del referéndum. Por tanto, la descolonización del Sáhara Occidental no debe terminar en la independencia, sino en la reconstrucción de una integridad territorial rota por el colonialismo del pasado. Marruecos sería pues el Estado al que el territorio saharaui ha pertenecido históricamente.
Así, Marruecos se refiere a la “recuperación” del Sáhara y hace ver a la opinión internacional que este hecho es la "primera causa nacional" sobre la que hay unanimidad de todos los marroquíes. Este es otro de los argumentos utilizados por Marruecos para justificar la anexión del Sáhara. Sin embargo, la unanimidad del pueblo marroquí es cuestionable, sobre todo si se tiene en cuenta que la libertad de expresión en este régimen es prácticamente inexistente.
En consonancia con esta postura, Marruecos pide para el Sáhara una Autonomía bajo soberanía marroquí, en la que se permitirían ciertas competencias al territorio ocupado, pero el control de la mayoría de los aspectos recaería sobre el gobierno marroquí.
A la cuestión de la Integridad Territorial la comunidad Internacional ha respondido negativamente en múltiples ocasiones, desde la Opinión Consultiva del Tribunal Internacional de Justicia en 1975 hasta las más de cien resoluciones que ha dictaminado la ONU hasta la fecha reconociendo el derecho de Autodeterminación del pueblo saharaui.
-FACTORES ECONÓMICOS
El Sáhara no es sólo un desierto árido; bajo su arena se encuentra una de las mayores reservas de fosfatos del mundo. Además de potenciales reservas de petróleo y gas y un importante banco pesquero, lo que explica las reticencias de Marruecos a abandonarlo. Este país controla las zonas costeras y el llamado “Triángulo Útil” entre El Aaiún, Esmara y las ricas reservas de fosfatos de Bu Craa. El Frente Polisario, por su parte, controla las zonas al este del muro defensivo levantado por Marruecos que limitan con Argelia y Mauritania.
Las riquezas naturales del Sáhara Occidental son consideradas como la principal causa de la ocupación por parte de Marruecos, que explota ilegalmente sus recursos. Muchas compañías internacionales operan en la zona y llevan a cabo negocios ilegales en los territorios ocupados. Estas actividades comerciales violan la ley internacional de comercio en Territorios No Autónomos establecida por la ONU.
http://www.vest-sahara.no/index.php?cat=92&art=0 (Texto original de la Resolución en un enlace de esta página)
A pesar de que el Sáhara Occidental entraña un gran atractivo para las empresas, la situación de inestabilidad política ha provocado que muchas hayan decidido retirarse de la zona. Aun así, el expolio de recursos sigue produciéndose. Organizaciones como Western Sahara Resource Watch han llevado a cabo importantes campañas de presión para forzar a las empresas a salir del Sáhara Occidental.
Según esta organización, TGS-Nopec (Noruega), Fugro (Holanda), Thor Offshore (Dinamarca), Wesses Exploration (Reino Unido), y Total (Francia) ya han abandonado el Sáhara Occidental. En 2005, además, el Fondo de Pensiones del Gobierno Noruego vendió todas las acciones de la multinacional Kerry Mcgee, que operaba en el Sáhara Occidental. Después de perder aproximadamente 70 millones de euros la empresa se retiró del lugar. En ese mismo año la compañía de fosfatos noruega Yara anunció que dejaría de importar fosfatos del Sáhara Occidental.
Este 2008 dos inversoras nórdicas han retirado por separado sus acciones de una empresa australiana que operaba en el lugar. La banca sueca Ohman Funds y la empresa noruega de seguros KLP decidieron retirar sus inversiones de Wesfarmers, importadora de fosfatos extraídos por Marruecos. También este año la naviera Jinhui Shipping, basada en Hong Kong, ha abandonado sus actividades en los puertos saharauis ocupados. Esta acción sigue los pasos de otras dos navieras, la noruega Arnesen Shipbrokers en noviembre de 2007, y R-Bulk, también de Noruega, que abandono el Sáhara el pasado mes de mayo.
Muchas de las empresas que explotan ilegalmente los recursos del Sáhara Occidental son españolas. Entre ellas se encuentra Grupo Calvo, que utiliza los bancos de pesca de sardina y caballa principalmente, operando desde el puerto de El Aiún. WSRW realizó una campaña en mayo de este año solicitando la retirada de la empresa de la zona. Parece haber dado resultados, pues la compañía no renovará el contrato de arrendamiento de la planta de El Aiún para el próximo 2009. Su director general informó de que la producción de conservas de sardina, caballa y atún la absorberán sus plantas gallegas.
http://www.wsrw.org/index.php?cat=109&art=757 (Texto de la petición de WSRW)
http://www.afrol.com/es/articulos/31766 (Noticia de Afrol News)
Otro sector económico importante en la zona es la explotación de áridos. WSRW publicó un informe en junio de este año en el que se estimaba que gran parte de las más de 500.000 toneladas de arena que exporta Marruecos a España procede del Sahara Occidental. La mayoría de estas arenas saharauis tienen como destino el Archipiélago canario. El transporte se realiza desde el puerto de El Aiún a los puertos canarios, y de ello se encargan barcos como el Oak o el Trio Vega. Las empresas involucradas son Proyecto Dover S. L. (Tenerife) y Granintra S. A. (Las Palmas). Esta última empresa es propiedad de la multinacional Cemex España, el mayor grupo cementero en el Estado español y que a su vez está integrada en el Grupo Cemex, una de las tres empresas cementeras más importantes del mundo. La utilización de esta arena esta fundamentalmente destinada al negocio de la construcción.
No obstante, la empresa española más importante que opera en el Sáhara es FMC Foret. Según un informe de Western Sáhara Resource Watch, la cantidad media anual de fosfatos que importa esta empresa es de 500 000 toneladas. Está integrada en el Grupo de Productos Químicos Industriales de FMC Corporation (USA). Su sede central se encuentra en Barcelona, desde donde se coordinan sus otros siete centros repartidos por la península. Los fosfatos importados provienen de la mina de Bu Craa, descubierta en los años 60 durante el control español del territorio. La gran capacidad de extracción que ofrece y la pureza de su mineral la han convertido en uno de los yacimientos más importantes del mundo. Actualmente está siendo explotada por la OCP (Office Cherifien Phosphates), empresa estatal marroquí que se encarga del procesamiento, extracción y venta del mineral. En los Acuerdos Tripartitos firmados por España y Marruecos, se acordó que España obtendría un 35% de la empresa de explotación de la mina. Esta participación se redujo al 12% en 1996 hasta que finalmente en 2002 se abandonó la empresa mixta.
La compra ilegal de fosfatos a la OCP la llevan a cabo numerosos países, como Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Brasil y Venezuela entre otros.
www.arso.org/InformeFMCForet070517.pdf (Informe de WSRW sobre FMC Foret)
En resumen, los importantes intereses económicos en la zona suponen una de las principales causas de la ocupación marroquí, que se ve legitimada por los acuerdos comerciales que muchas empresas llevan a cabo con Marruecos sin tener en cuenta la legalidad internacional.
-FACTORES DEMOGRÁFICOS
Desde la Marcha Verde, Marruecos ha introducido gran cantidad de colonos marroquíes en los territorios ocupados. Su intención es hacer más difícil si cabe la labor del censo electoral en caso de celebrarse un referéndum de Autodeterminación en la zona. La paralización del Plan de Paz de 1991 propuesto por la ONU y la O.U.A se debió precisamente a las 130 000 apelaciones presentadas por Marruecos en relación a dicho censo.
Además, la marroquinización de la zona ocupada ha traído consigo violaciones de los derechos humanos, no sólo por parte de los colonos, sino también por parte de las autoridades marroquíes. Este año se han producido graves agresiones contra los saharauis. El Observatorio de Derechos Humanos del Icaba difundió la noticia de que el día 21 de julio centenares de marroquíes, mayoritariamente dedicados a la pesca, atacaron a los habitantes saharauis de la localidad de Itereft, a 100 kilómetros de la ciudad de Dajla (antigua Villa Cisneros), provocando 57 heridos (5 de extrema gravedad por heridas en la cabeza), y dos desaparecidos. Esta fue la información proporcionada por el presidente del Comité Contra la Tortura de Dajla, El Mami Amar Salem, al Servicio de Comunicación Saharaui en Canarias (SCSC). La agresión se produjo contra civiles desarmados, que fueron agredidos con armas blancas. Algunas fuentes afirmaron que tras esto se escondía un intento de Marruecos de expulsar a los saharauis del sector pesquero de la zona. Activistas saharauis creen que este hecho es una respuesta a las manifestaciones pacíficas contra la expoliación de los recursos celebradas el 8 de julio en Dajla, y que fueron duramente reprimidas por las autoridades marroquíes. Se produjeron numerosos detenidos y al menos tres de ellos fueron torturados (Edjil uld Mohamed, Sid Ahmed Uld Backar y Murad uld Moishan), según el Comité Contra la Tortura de Dajla.
Con todo, la situación de la población saharaui en la zona ocupada se agrava cada vez más, produciéndose violaciones de derechos fundamentales como son la libertad de expresión y de asociación. La actitud represora del gobierno de Marruecos es manifiesta, pero a pesar de esto, la comunidad internacional parece inclinarse hacia este país en la resolución del conflicto.

FRENTE POLISARIO

-FACTORES POLÍTICOS
El Frente Popular para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro se constituye en 1973 con el objetivo de liberar al pueblo saharaui del yugo colonial. Pretendía restablecer la soberanía nacional en el Sáhara y construir un Estado independiente. Cuando España abandona el territorio en 1976 y se produce la ocupación por parte de Marruecos, el Frente Polisario proclama la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
Desde entonces ha hecho las veces de gobierno en el exilio de los saharauis y ha organizado la fuerza armada y la ayuda humanitaria a los campos de refugiados. Su organización interna responde a la estructura tradicional nómada. De este modo, los campamentos de refugiados están divididos en Wilayas y Dairas, que corresponden a provincias y municipios respectivamente. En cada nivel se eligen los representantes correspondientes de forma indirecta. Por otro lado, a nivel nacional el comité ejecutivo y el jefe del estado son sometidos a elección popular directa. Actualmente el máximo dirigente de la RASD es Mohamed Abdelazi.
El Frente Polisario defiende el derecho a la Libre Determinación de su pueblo desde el inicio del conflicto. Las Naciones Unidas han ratificado esta postura en más de 100 resoluciones, puesto que considera al Sáhara como un territorio pendiente de descolonización y como tal tiene derecho a un referéndum de Autodeterminación que permita a su pueblo escoger su organización política y gestionar sus propios recursos.
El Frente Polisario persigue un Sáhara independiente, en oposición a la postura de Marruecos, que quiere mantener su soberanía en el lugar mediante un Estatuto de Autonomía. La legalidad internacional respalda la postura del Frente Polisario, sin embargo, los constantes bloqueos de Marruecos a un posible referéndum y la voluntad de la comunidad internacional por una salida negociada al conflicto hacen sumamente difícil su materialización. En este contexto, el Frente Polisario no descarta el retorno a la lucha armada. El 26 de Junio Abdelkader Taleb Omar, primer ministro del gobierno en el exilio de Sáhara Occidental advirtió a la ONU de que la falta de avances en la mediación del conflicto podría conducir a una “explosión” del mismo. Afirmó que el Polisario "se está preparando para la posibilidad de reanudar la lucha armada a pesar de que no desea volver a la guerra". La larga espera y la falta de progresos en las negociaciones han hecho que el Polisario se plantee adoptar medidas drásticas.
-FACTORES ECONÓMICOS
El Frente Polisario controla en la actualidad las zonas situadas al este del muro defensivo levantado por Marruecos. Los recursos mineros y pesqueros se encuentran en la zona de dominio marroquí, por lo que el mantenimiento de la población saharaui depende en gran medida de la ayuda humanitaria exterior.
Su situación económica es muy delicada y su grado de desarrollo es ínfimo (el 85% de la población sigue siendo rural y se dedica al pastoreo). Sin embargo, la RASD ha logrado materializar una serie de acuerdos con empresas petrolíferas que desean realizar estudios geológicos en la zona. Concretamente, varias empresas petroleras se han comprometido a posponer sus estudios en la zona hasta que la RASD tenga el control sobre sus legítimos territorios. En 2006 Premier Oil y Comet Oil mostraron su acuerdo en esperar hasta que el gobierno de la RASD recupere el control del Sáhara Occidental antes de explorar y explotar las supuestas inmensas reservas petroleras de la costa saharaui.Por otro lado, el grupo petrolero “Tower Resources” adquirió en junio de este año la empresa “Comet Petroleum”, que posee un 50% de las licencias concedidas por la Autoridad del Petróleo de la República Árabe Saharaui Democrática en marzo de 2006. Las otras empresas que participan en las dos licencias son 'Maghreb Exploration Limited' (10%) y 'Osceola Hydrocarbons Limited' (40%). Las licencias de prospección petrolífera entrarán en vigor una vez solucionado el conflicto del Sáhara Occidental y ejercida la soberanía saharaui al conjunto de sus territorios.
Esto beneficia notablemente a la RASD, puesto que el comercio ilegal con Marruecos implica un reconocimiento a la legitimidad de este país sobre el territorio saharaui. En este aspecto se observa una actitud positiva de algunos países nórdicos. Por ejemplo, en julio el gobierno danés advirtió a las empresas nacionales de la ilegalidad del comercio con los recursos del Sáhara occidental. Esta declaración tuvo buena acogida, pero hubo recelos ya que las voces más críticas lo relacionaban con la reciente apertura de las aguas marroquíes para los miembros de la UE. De todos los Estados miembros, sólo Suecia votó en contra de este acuerdo. Algunos analistas afirmaron que esto podía perseguir una influencia positiva sobre Suecia para que hiciera un llamamiento a favor de una revisión del acuerdo UE - Marruecos o quizás incluso solicitara su anulación ante el Tribunal Europeo de Justicia. Noruega también adoptó una postura similar.
Con todo, la explotación de los recursos del Sáhara por parte de Marruecos sigue produciéndose con el respaldo de muchos países, mientras la población saharaui malvive en campos de refugiados a la espera de que se cumpla la legalidad internacional.
-FACTORES DEMOGRÁFICOS
Más de la mitad de la población saharaui está asentada en campos de refugiados. Actualmente vive dispersa entre su tierra originaria y países como Mauritania, Mali y Argelia. En éste último se encuentran los principales campos de refugiados, concretamente en la región de Tinduf.
Se calcula que hay aproximadamente 190.000 refugiados que continúan esperando el referéndum de autodeterminación. Las condiciones humanitarias de los campamentos son escasas y dependen de la ayuda exterior. Además, un informe de Norwegian Church Aid de este año concluye que 1 de cada 5 niños de los campamentos argelinos sufre malnutrición, cifra muy superior a la de 2005. Ronny Hansen, presidente del Comité noruego de Apoyo al Sáhara Occidental atribuye esta situación al descenso de las ayudas humanitarias a los campamentos por parte de la comunidad internacional: "Muy pocos estados, organizaciones no gubernamentales (ONG) o incluso las agencias de la ONU están dispuestos a seguir financiando la misma emergencia durante décadas, especialmente cuando no parece haber en el horizonte ninguna solución política inminente".
http://www.afrol.com/es/articulos/28926 (Noticia de Afrol News)
Por otro lado, el representante del Frente Polisario en Bruselas, Mohamed Sidati, denuncia que la irregularidad de las contribuciones impide una correcta planificación de las ayudas. Según sus afirmaciones los saharauis consumen actualmente sólo el 40% de las 2.100 calorías establecidas por la ONU como requerimiento diario de alimentación. Esto trae consigo altas tasas de desnutrición infantil. Se observa además un retraso en el nivel de crecimiento en los menores de más corta edad, según datos del ACNUR.
Conjuntamente con este deterioro de las condiciones humanitarias, las negociaciones entre el Frente Polisario y Marruecos vuelven a estar en una fase de estancamiento, con lo que la situación humanitaria amenaza con agravarse.

POSICIÓN DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

La comunidad internacional ha respaldado desde el punto de vista legal la postura del Frente Polisario desde los inicios del conflicto. El reconocimiento de la RASD por parte de 79 países africanos y latinoamericanos y las cien resoluciones de la ONU a favor de un referéndum de autodeterminación así lo demuestran. Sin embargo, esto no ha tenido ninguna repercusión en la práctica, posibilitando que la confrontación se haya prolongado 33 años. Es necesario señalar que el débil peso político de los países que han reconocido a la RASD anula casi por completo su capacidad de presión. Por el contrario, la postura de los países occidentales responde a la doctrina de la ONU, que si bien ha sido históricamente el máximo exponente de la mediación objetiva en el conflicto, en los últimos años se ha inclinado por la postura de Marruecos.

OUA-UA

La Organización para la Unidad Africana (actualmente Unión Africana), es una organización de carácter regional que ha jugado un importante papel en el Sáhara Occidental. Ha colaborado con la ONU en la propuesta del Plan de Paz (MINURSO) de 1991 y ha reconocido entre sus miembros a la RASD, situándola al mismo nivel que estados africanos independientes. En 1982 se produce este reconocimiento por parte de la organización, gracias a que se cumplió el requisito de reconocimiento de la mitad más uno de los estados miembros. Esto puso a prueba la integridad de la OUA, provocando la retirada de Marruecos de la organización en 1985.

MOVIMIENTO DE PAÍSES NO ALINEADOS

Por otro lado, el Movimiento de Países No Alineados, integrados por Estados de África, Latinoamérica, Asia y Europa (Bielorrusia) se ha adherido desde el inicio del conflicto a las posturas de la ONU y la UA, respaldando al Frente Polisario. Su preocupación por este territorio es anterior a la ocupación marroquí, ya que en la tercera conferencia de la organización, celebrada en la ciudad de Argel, se expresó la preocupación del movimiento por la necesidad de descolonizar de forma urgente el Sáhara Occidental.
Los países que han reconocido a la República Árabe Saharaui Democrática son mayoritariamente africanos y latinoamericanos y se encuentran integrados en estas dos organizaciones. Según datos de 2005 de la embajada de la RASD en Argelia, los países que la reconocen son:
  1. Afganistán
  2. Albania
  3. Angola
  4. Antigua y Barbuda
  5. Argelia
  6. Barbados
  7. Belice
  8. Benin
  9. Bolivia
  10. Botswana
  11. Burkina Faso
  12. Burundi
  13. Cabo Verde
  14. Camboya
  15. Chad
  16. Colombia
  17. Congo
  18. Corea del Norte
  19. Costa Rica
  20. Cuba
  21. Dominica
  22. Ecuador
  23. El Salvador
  24. Etiopía
  25. Ghana
  26. Granada
  27. Guatemala
  28. Guinea-Bissau
  29. Guinea Ecuatorial
  30. Guyana
  31. Honduras
  32. India
  33. Irán
  34. Jamaica
  35. Kenia
  36. Kiribati
  37. Laos
  38. Lesotho
  39. Liberia
  40. Libia
  41. Madagascar
  42. Malawi*
  43. Mali
  44. Mauritania
  45. Mauricio
  46. México
  47. Mozambique
  48. Namibia
  49. Nauru
  50. Nicaragua
  51. Nigeria
  52. Panamá
  53. Papua Nueva Guinea
  54. Perú
  55. República Dominicana
  56. Ruanda
  57. Salomón Islas
  58. San Cristobal y Nevis
  59. Santa Lucía
  60. San Vincente y Granadinas
  61. Sao Tomé y Príncipe
  62. Seychelles
  63. Sierra Leona
  64. Siria
  65. Sudáfrica
  66. Surinam
  67. Swazilandia
  68. Tanzania
  69. Timor Oriental
  70. Togo
  71. Trinidad y Tobago
  72. Tuvalu
  73. Uganda
  74. Vanuatu
  75. Venezuela
  76. Vietnam
  77. Yemen
  78. Yugoslavia
  79. Zambia
  80. Zimbawe
*En el mes de septiembre de este año Malawi anunció la ruptura de sus relaciones diplomáticas con la RASD, según la agencia Afrol News. "A la luz de los recientes acontecimientos en el asunto del Sahara en Naciones Unidas", Malawi ha decidido "retirar su reconocimiento de la RASD y romper todas las relaciones con ella", declaró el Ministro de Exteriores del país. Estas declaraciones hacen referencia a la actual posición de la ONU, que parece inclinarse por un Estatuto de Autonomía.

ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS

La organización de las Naciones Unidas ha sido el principal organismo regulador en el conflicto del Sáhara Occidental desde sus orígenes, dictando más de cien resoluciones hasta la fecha que respaldan la posición del Frente Polisario. Sin embargo, después del fracaso del Plan de Paz de 1991, la ONU se ha mostrado más proclive a ceder ante las presiones de Marruecos. James Baker, enviado personal del Secretario General de la ONU desde 1997 hasta 2004, elaboró un plan para salir de la encrucijada en la que se encontraban las negociaciones. Dicho plan, conocido como Plan Baker II, constituye el primer síntoma de este cambio de actitud, ya que se observan de forma manifiesta las concesiones hechas a Marruecos. En esta propuesta se recogían tres posibles soluciones:
Autonomía bajo soberanía marroquí: Denominado también “tercera vía”, fue presentado a ambas partes en Junio de 2001. En él se preveía la elección de un consejo ejecutivo (con amplias atribuciones), y otro legislativo. Serían nombrados por los habitantes que hubieran residido en el territorio hasta el año 2000. En el transcurso del cuarto año, el Consejo Ejecutivo sería elegido nuevamente por el Legislativo, y negociaría con el gobierno marroquí el estatuto del territorio. Se impusieron dos condiciones: la prohibición de la opción de la independencia, renunciando así al derecho de autodeterminación; y la inclusión en el electorado de los habitantes que se hubieran instalado en la zona un año antes. En resumidas cuentas, planteaba un estatuto de autonomía para el Sáhara Occidental, pero bajo soberanía marroquí. Esta opción fue rechazada tajantemente por el Frente Polisario, que la consideraba injusta por responder únicamente a los intereses de Marruecos. Por otro lado, implicaba el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el territorio, que no es aceptada ni por Naciones Unidas ni por los demás Estados. Con este plan se llegó a plantear la “palestinización del Sáhara”, pues incluía proporcionar armamento a ambas partes.
División del territorio en dos partes: Denominada también “cuarta vía”, supone la división y repartición de los territorios del Sáhara en dos. Esta solución no sólo es improbable por las posturas del Frente Polisario y Marruecos, sino que además plantea que la zona norte, rica en fosfatos, continúe siendo de dominio marroquí, mientras que la zona sur, en la que se encuentra un importante banco de pesca, quede bajo el control del Frente Polisario.
Retirada o nueva prórroga de la MINURSO: Este acuerdo ha ido ampliándose con el objetivo de mantener el alto el fuego en la zona y con la esperanza de que se encuentre una solución negociada al conflicto. Su retirada no sólo constituiría un fracaso, sino que podría suponer el retorno a la lucha armada. Este plan de paz ha costado cerca de 560 millones de euros.
Una cuarta opción, planteada por Argelia en 2002, proponía el control administrativo por parte de la ONU del Sáhara de forma provisional. Fue rechazada por el Secretario General, a pesar de ser una buena solución temporal, ya que no implicaba ni vencedores ni vencidos y obligaba a las partes enfrentadas a ceñirse al plan de paz.
En Junio de 2007 Marruecos y el Frente Polisario reanudaron las negociaciones, tras siete años sin contacto directo. Desde entonces se han celebrado cuatro rondas negociadoras en Manhasset (EE. UU), un suburbio de Nueva York, sin que de ellas se extraiga ningún avance concluyente. La resolución 1754 del Consejo de Seguridad propició este diálogo entre Rabat y el Polisario. Rabat continúa proponiendo un estatuto de autonomía, mientras que el Frente Polisario mantiene su postura de que la única solución al conflicto es el referéndum de Autodeterminación. Las negociaciones actualmente están estancadas tras la destitución en agosto de este año de Peter van Walsum, el enviado del secretario general de la ONU para el Sáhara hasta ese momento. Las causas no han sido únicamente las divergencias ya conocidas, sino también la postura adoptada por Walsum. "Jugamos un partido en el que el árbitro pide a un equipo que se retire del campo y alienta al otro a marcar goles”(…) "Así no se puede seguir", afirmó Mohamed Haddad, enlace del Frente Polisario con la MINURSO.
En la nueva Resolución de la ONU, aprobada por unanimidad el 30 de abril, se insta a las partes a actuar "con realismo y espíritu de compromiso", lo que se ha interpretado como un guiño a Marruecos. Incluso un portavoz del Departamento de Estado norteamericano declaró que un Estado saharaui independiente no es una opción realista.
Con esta actitud el Polisario se ha negado a seguir con las rondas negociadoras, dado que la postura de los mediadores no es imparcial y va en contra de la legalidad internacional proclamada por las Naciones Unidas. Continuando en esta línea, en agosto de este año el líder del Frente Polisario, Mohamed Abdelazi, pedía la destitución de Peter Van Walsum en una carta dirigida al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon. Esto ha supuesto una condición para continuar con las negociaciones. La petición del Frente Polisario fue consecuencia directa de una entrevista concedida a “El País”, en la que Walsum afirmó que un Sáhara independiente es inalcanzable.
De este modo, el Secretario General se ha visto obligado a sustituir al enviado especial de este organismo para el Sáhara. En septiembre nombró al diplomático estadounidense Christopher Ross, con lo que Washington se involucra un poco más en la solución del conflicto. El nuevo secretario ha tenido una buena acogida por parte del Frente Polisario, ya que según su criterio la administración estadounidense es la única que puede ejercer una presión eficaz sobre Marruecos. Sin embargo, según noticias del mes de noviembre, Marruecos es la única parte implicada que no se muestra conforme con el nuevo enviado especial de Ban Ki-moon, ya que tanto el Frente Polisario como España, Francia y EE.UU han dado su aprobación. Esta postura ha impedido que se reinicien las negociaciones previstas, ya que se había apalabrado una quinta ronda negociadora en Manhasset. Según declaraciones del ministro de exteriores marroquí, Taieb Fassi-Fihri, su aprobación se supedita a que las negociaciones no vuelvan a los orígenes. Con esto se refiere a que se negocie sobre una autonomía para el Sáhara, lo cual ha sido rechazado en innumerables ocasiones por el Polisario. De este modo, las relaciones diplomáticas se encuentran totalmente paralizadas hasta el momento.
Con todo, se continúa dando largas a un conflicto con más de 100 resoluciones de las Naciones Unidas que dejan claro que la legalidad internacional contempla un referéndum de Autodeterminación, ya que se trata de un territorio pendiente de descolonización. Sin embargo, con sus últimas propuestas la ONU parece dejar de lado este aspecto. La causa que se vislumbra es que no está dispuesta a emplear medidas contundentes para imponer la legalidad internacional, como se recoge en el capítulo VII de la carta de Naciones Unidas.
David Welch, secretario de Estado adjunto para Oriente Próximo y el Magreb ha calificado la propuesta de autonomía como una buena iniciativa que debe ser tenida en cuenta, aunque ha afirmado que no será el único punto de arranque de las próximas negociaciones.
Por otro lado, Rabat está ejerciendo presiones por otra razón: es probable que la próxima administración estadounidense, liderada por Barack Obama, sea más neutral que la administración Bush a la hora de posicionarse en el conflicto.

UNIÓN EUROPEA

Un nuevo factor que se suma al conflicto es la concesión de un Estatuto Avanzado a Marruecos por parte de los países de la UE, aprobado el 13 de octubre de este año. Este acuerdo permitirá a Marruecos una relación privilegiada con Europa, sobre todo en materia de comercio. Esto inclina la balanza a favor de este país, y pone en peligro los esfuerzos por conseguir que se cumpla la legalidad internacional. El Estatuto Avanzado tiene como objetivo estrechar los lazos de cooperación política y en materia de seguridad, así como la preparación de un acuerdo de libre comercio y la integración progresiva de este país en diversas políticas de la UE. Según la agencia de noticias Afrol News, fuentes de la UE afirmaron que "El objetivo de tales medidas es respaldar concretamente el proceso de modernización y transición democrática emprendido por Marruecos desde hace varios años, y para el que Marruecos pide mayor apoyo a Europa". El proceso de modernización mencionado parece no tener en cuenta las violaciones de los derechos humanos contra saharauis por parte del gobierno de Marruecos.
http://www.afrol.com/es/articulos/31226 (Más información sobre el estatuto avanzado).
Los primeros días del mes de noviembre el Frente Polisario apeló su inclusión en el Estatuto Avanzado. En una carta dirigida a la Unión Europea, se insta a esta organización de naciones a no conceder a Marruecos este acuerdo a menos que se excluya explícitamente al Sáhara Occidental. En la carta también se afirma que de lo contrario la UE estaría reconociendo indirectamente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, lo que podría echar por los suelos los esfuerzos de la ONU para que se cumpla la legalidad internacional.
En el Estatuto no se especifica si este territorio en conflicto entra o no en el acuerdo. La carta recuerda que Marruecos sigue ocupando Sáhara Occidental, lo cual constituye una violación a las más de 100 resoluciones de Naciones Unidas que piden para el Sáhara Occidental el derecho de su pueblo a la libre determinación. También se menciona a Estados Unidos como ejemplo a seguir, ya que este país ha excluido explícitamente al Sáhara Occidental de su Acuerdo de Libre Comercio con Marruecos.
Pocos días después de la emisión de esta carta, la organización internacional Western Sahara Resource Watch (WSRW) pidió a la Comisaria de Asuntos Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, la exclusión del Sáhara Occidental en el Estatuto Avanzado de cooperación EU-Marruecos. Hasta esta fecha los firmantes del acuerdo evitaban aclarar si esta zona estaba incluida en el mismo. WSRW recordó que en el caso contrario la UE estaría a punto de violar la legalidad internacional. "Esperamos que el acuerdo que surja de las negociaciones sobre el Estatuto Avanzado, especifique con claridad que la cooperación no se extenderá más al sur de las fronteras internacionalmente reconocidas para Marruecos, es decir, del paralelo 27 ° 40'N", declaró WSRW en la carta enviada el 6 de noviembre.
Texto de la petición: http://www.wsrw.org/index.php?parse_news=single&cat=134&art=816
La UE no sólo no tiene en cuenta la legalidad internacional en este acuerdo, sino que lo lleva a cabo con un país cuyo régimen comete actos represivos contra el pueblo saharaui y contra su propia población. En este contexto, la Comisaria de Asuntos Exteriores de la UE denomina “proceso de modernización y transición democrática” a la política de reformas llevada a cabo en los últimos años por este país. Por otra parte, si se tiene en cuenta que Marruecos no ha aceptado las innumerables resoluciones de la ONU que reconocen el derecho a la Libre Determinación del pueblo saharaui, la UE, al igual que otros países que comercian con Marruecos, estaría pasando por alto el artículo 41 de la Carta VII: “El Consejo de Seguridad podrá decidir qué medidas que no impliquen el uso de la fuerza armada han de emplearse para hacer efectivas sus decisiones, y podrá instar a los Miembros de las Naciones Unidas a que apliquen dichas medidas, que podrán comprender la interrupción total o parcial de las relaciones económicas y de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, radioeléctricas, y otros medios de comunicación, así como la ruptura de relaciones diplomáticas”.
Ya en el mes de mayo algunos eurodiputados denunciaron la situación humanitaria en el Sáhara. Pedían que la UE asumiera sus responsabilidades en el conflicto, puesto que el Sáhara es un país pendiente de descolonización por parte de un país miembro: España. "Decimos y repetimos que España y la Unión Europea tienen responsabilidades en la situación que existe en el Sáhara Occidental, y deben exigir que cese inmediatamente la represión y la opresión contra el pueblo saharaui. No se puede tolerar que una situación trágica como la del Sáhara Occidental perdure, bajo pena de que Europa reniegue como tal de los valores de paz y de solidaridad", señaló el eurodiputado William Meyer.Sin embargo, la UE y la ONU parecen alejarse cada vez más del conflicto saharaui, ya que tanto las dudosas posturas de los enviados de las Naciones Unidas como mediadores y los acuerdos de acercamiento entre la UE y Marruecos reflejan una cierta inclinación por este país. Se deja de lado la aplicación del derecho internacional y los derechos humanos.
La UE siempre se ha mostrado muy inclinada a aplicar los principios de los derechos humanos a todos los ámbitos de su política internacional. En este sentido, no parece ser éste el espíritu que rige sus relaciones con Marruecos. Por otro lado, la ONU ha intervenido sin dilación en otros casos de ocupación, aplicando el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas. No obstante, se muestra reticente a intervenir de forma directa en el Sáhara Occidental.

EE.UU

Los últimos acontecimientos muestran incluso una postura más cercana de EE.UU al conflicto que la propia UE, sobre quién se puede afirmar que pesa una mayor responsabilidad. EE.UU ha excluido al Sáhara Occidental de sus Acuerdos de Libre Comercio, a pesar de que históricamente este país se encontrara más vinculado a Marruecos, en gran medida por la orientación socialista del Frente Polisario y por sus apoyos históricos. Esto no quiere decir de ningún modo que respalde la causa saharaui, simplemente se ha limitado a cumplir con la legalidad internacional. Tal como están las cosas, parece que el Frente Polisario se encuentra sólo ante Marruecos.

OBSERVACIONES

La situación actual del Sáhara Occidental es a todas luces ilegal desde la perspectiva jurídica internacional. Sin embargo, la postura de la comunidad Internacional está inclinando gradualmente la balanza del lado de Marruecos, para desesperación de los saharauis. Se pasan por alto elementos tan fundamentales como los derechos humanos, violados sistemáticamente por el país alauita en actos que sólo pueden ser calificados como represión. En este contexto, Marruecos ha adoptado una postura totalmente intransigente en la resolución del conflicto: mantiene las negociaciones paralizadas a condición de que se retomen en la concesión de un estatuto de autonomía para lo que denomina “Provincias del Sur”.
Esto marca un cambio en su política, ya que Hassan II nunca se negó a la celebración de un referéndum de Autodeterminación, cosa que Mohamed VI no ha tenido reparos en hacer.
En cualquier caso la ONU aboga por una salida negociada al conflicto, lo cual es prácticamente imposible, a menos que por esto se entienda acatar la voluntad de Marruecos, que ya se ha decantado claramente por una opción que va en contra de la legalidad internacional.
Así las cosas, parece que al pueblo saharaui no le quedan sino dos opciones: continuar resistiendo indefinidamente o ceder.
La cuestión crucial en este conflicto es por qué no se adoptan medidas contundentes si la legalidad internacional señala con luces de neón cuál es el camino que se debería seguir. La incógnita queda abierta, mientras tanto seguiremos observando cómo la línea que separa lo justo de lo injusto sigue difuminándose intencionadamente.