La organización de las Naciones Unidas ha sido el principal organismo regulador en el conflicto del Sáhara Occidental desde sus orígenes, dictando más de cien resoluciones hasta la fecha que respaldan la posición del Frente Polisario. Sin embargo, después del fracaso del Plan de Paz de 1991, la ONU se ha mostrado más proclive a ceder ante las presiones de Marruecos. James Baker, enviado personal del Secretario General de la ONU desde 1997 hasta 2004, elaboró un plan para salir de la encrucijada en la que se encontraban las negociaciones. Dicho plan, conocido como Plan Baker II, constituye el primer síntoma de este cambio de actitud, ya que se observan de forma manifiesta las concesiones hechas a Marruecos. En esta propuesta se reco
gían tres posibles soluciones:
Autonomía bajo soberanía marroquí: Denominado también “tercera vía”, fue presentado a ambas partes en Junio de 2001. En él se preveía la elección de un consejo ejecutivo (con amplias atribuciones), y otro legislativo. Serían nombrados por los habitantes que hubieran residido en el territorio hasta el año 2000. En el transcurso del cuarto año, el Consejo Ejecutivo sería elegido nuevamente por el Legislativo, y negociaría con el gobierno marroquí el estatuto del territorio. Se impusieron dos condiciones: la prohibición de la opción de la independencia, renunciando así al derecho de autodeterminación; y la inclusión en el electorado de los habitantes que se hubieran instalado en la zona un año antes. En resumidas cuentas, planteaba un estatuto de autonomía para el Sáhara Occidental, pero bajo soberanía marroquí. Esta opción fue rechazada tajantemente por el Frente Polisario, que la consideraba injusta por responder únicamente a los intereses de Marruecos. Por otro lado, implicaba el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el territorio, que no es aceptada ni por Naciones Unidas ni por los demás Estados. Con este plan se llegó a plantear la “palestinización del Sáhara”, pues incluía proporcionar armamento a ambas partes.
División del territorio en dos partes: Denominada también “cuarta vía”, supone la división y repartición de los territorios del Sáhara en dos. Esta solución no sólo es improbable por las posturas del Frente Polisario y Marruecos, sino que además plantea que la zona norte, rica en fosfatos, continúe siendo de dominio marroquí, mientras que la zona sur, en la que se encuentra un importante banco de pesca, quede bajo el control del Frente Polisario.
Retirada o nueva prórroga de la MINURSO: Este acuerdo ha ido ampliándose con el objetivo de mantener el alto el fuego en la zona y con la esperanza de que se encuentre una solución negociada al conflicto. Su retirada no sólo constituiría un fracaso, sino que podría suponer el retorno a la lucha armada. Este plan de paz ha costado cerca de 560 millones de euros.
Una cuarta opción, planteada por Argelia en 2002, proponía el control administrativo por parte de la ONU del Sáhara de forma provisional. Fue rechazada por el Secretario General, a pesar de ser una buena solución temporal, ya que no implicaba ni vencedores ni vencidos y obligaba a las partes enfrentadas a ceñirse al plan de paz.
En Junio de 2007 Marruecos y el Frente Polisario reanudaron las negociaciones, tras siete años sin contacto directo. Desde entonces se han celebrado cuatro rondas negociadoras en Manhasset (EE. UU), un suburbio de Nueva York, sin que de ellas se extraiga ningún avance concluyente. La resolución 1754 del Consejo de Seguridad propició este diálogo entre Rabat y el Polisario. Rabat continúa proponiendo un estatuto de autonomía, mientras que el Frente Polisario mantiene su postura de que la única solución al conflicto es el referéndum de Autodeterminación. Las negociaciones actualmente están estancadas tras la destitución en agosto de este año de Peter van Walsum, el enviado del secretario general de la ONU para el Sáhara hasta ese momento. Las causas no han sido únicamente las divergencias ya conocidas, sino también la postura adoptada por Walsum. "Jugamos un partido en el que el árbitro pide a un equipo que se retire del campo y alienta al otro a marcar goles”(…) "Así no se puede seguir", afirmó Mohamed Haddad, enlace del Frente Polisario con la MINURSO.
En la nueva Resolución de la ONU, aprobada por unanimidad el 30 de abril, se insta a las partes a actuar "con realismo y espíritu de compromiso", lo que se ha interpretado como un guiño a Marruecos. Incluso un portavoz del Departamento de Estado norteamericano declaró que un Estado saharaui independiente no es una opción realista.
Con esta actitud el Polisario se ha negado a seguir con las rondas negociadoras, dado que la postura de los mediadores no es imparcial y va en contra de la legalidad internacional proclamada por las Naciones Unidas. Continuando en esta línea, en agosto de este año el líder del Frente Polisario, Mohamed Abdelazi, pedía la destitución de Peter Van Walsum en una carta dirigida al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon. Esto ha supuesto una co
ndición para continuar con las negociaciones. La petición del Frente Polisario fue consecuencia directa de una entrevista concedida a “El País”, en la que Walsum afirmó que un Sáhara independiente es inalcanzable.
De este modo, el Secretario General se ha visto obligado a sustituir al enviado especial de este organismo para el Sáhara. En septiembre nombró al diplomático estadounidense Christopher Ross, con lo que Washington se involucra un poco más en la solución del conflicto. El nuevo secretario ha tenido una buena acogida por parte del Frente Polisario, ya que según su criterio la administración estadounidense es la única que puede ejercer una presión eficaz sobre Marruecos. Sin embargo, según noticias del mes de noviembre, Marruecos es la única parte implicada que no se muestra conforme con el nuevo enviado especial de Ban Ki-moon, ya que tanto el Frente Polisario co
mo España, Francia y EE.UU han dado su aprobación. Esta postura ha impedido que se reinicien las negociaciones previstas, ya que se había apalabrado una quinta ronda negociadora en Manhasset. Según declaraciones del ministro de exteriores marroquí, Taieb Fassi-Fihri, su aprobación se supedita a que las negociaciones no vuelvan a los orígenes. Con esto se refiere a que se negocie sobre una autonomía para el Sáhara, lo cual ha sido rechazado en innumerables ocasiones por el Polisario. De este modo, las relaciones diplomáticas se encuentran totalmente paralizadas hasta el momento.
Con todo, se continúa dando largas a un conflicto con más de 100 resoluciones de las Naciones Unidas que dejan claro que la legalidad internacional contempla un referéndum de Autodeterminación, ya que se trata de un territorio pendiente de descolonización. Sin embargo, con sus últimas propuestas la ONU parece dejar de lado este aspecto. La causa que se vislumbra es que no está dispuesta a emplear medidas contundentes para imponer la legalidad internacional, como se recoge en el capítulo VII de la carta de Naciones Unidas.
David Welch, secretario de Estado adjunto para Oriente Próximo y el Magreb ha calificado la propuesta de autonomía como una buena iniciativa que debe ser tenida en cuenta, aunque ha afirmado que no será el único punto de arranque de las próximas negociaciones.
Por otro lado, Rabat está ejerciendo presiones por otra razón: es probable que la próxima administración estadounidense, liderada por Barack Obama, sea más neutral que la administración Bush a la hora de posicionarse en el conflicto.
gían tres posibles soluciones:Autonomía bajo soberanía marroquí: Denominado también “tercera vía”, fue presentado a ambas partes en Junio de 2001. En él se preveía la elección de un consejo ejecutivo (con amplias atribuciones), y otro legislativo. Serían nombrados por los habitantes que hubieran residido en el territorio hasta el año 2000. En el transcurso del cuarto año, el Consejo Ejecutivo sería elegido nuevamente por el Legislativo, y negociaría con el gobierno marroquí el estatuto del territorio. Se impusieron dos condiciones: la prohibición de la opción de la independencia, renunciando así al derecho de autodeterminación; y la inclusión en el electorado de los habitantes que se hubieran instalado en la zona un año antes. En resumidas cuentas, planteaba un estatuto de autonomía para el Sáhara Occidental, pero bajo soberanía marroquí. Esta opción fue rechazada tajantemente por el Frente Polisario, que la consideraba injusta por responder únicamente a los intereses de Marruecos. Por otro lado, implicaba el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el territorio, que no es aceptada ni por Naciones Unidas ni por los demás Estados. Con este plan se llegó a plantear la “palestinización del Sáhara”, pues incluía proporcionar armamento a ambas partes.
División del territorio en dos partes: Denominada también “cuarta vía”, supone la división y repartición de los territorios del Sáhara en dos. Esta solución no sólo es improbable por las posturas del Frente Polisario y Marruecos, sino que además plantea que la zona norte, rica en fosfatos, continúe siendo de dominio marroquí, mientras que la zona sur, en la que se encuentra un importante banco de pesca, quede bajo el control del Frente Polisario.
Retirada o nueva prórroga de la MINURSO: Este acuerdo ha ido ampliándose con el objetivo de mantener el alto el fuego en la zona y con la esperanza de que se encuentre una solución negociada al conflicto. Su retirada no sólo constituiría un fracaso, sino que podría suponer el retorno a la lucha armada. Este plan de paz ha costado cerca de 560 millones de euros.
Una cuarta opción, planteada por Argelia en 2002, proponía el control administrativo por parte de la ONU del Sáhara de forma provisional. Fue rechazada por el Secretario General, a pesar de ser una buena solución temporal, ya que no implicaba ni vencedores ni vencidos y obligaba a las partes enfrentadas a ceñirse al plan de paz.
En Junio de 2007 Marruecos y el Frente Polisario reanudaron las negociaciones, tras siete años sin contacto directo. Desde entonces se han celebrado cuatro rondas negociadoras en Manhasset (EE. UU), un suburbio de Nueva York, sin que de ellas se extraiga ningún avance concluyente. La resolución 1754 del Consejo de Seguridad propició este diálogo entre Rabat y el Polisario. Rabat continúa proponiendo un estatuto de autonomía, mientras que el Frente Polisario mantiene su postura de que la única solución al conflicto es el referéndum de Autodeterminación. Las negociaciones actualmente están estancadas tras la destitución en agosto de este año de Peter van Walsum, el enviado del secretario general de la ONU para el Sáhara hasta ese momento. Las causas no han sido únicamente las divergencias ya conocidas, sino también la postura adoptada por Walsum. "Jugamos un partido en el que el árbitro pide a un equipo que se retire del campo y alienta al otro a marcar goles”(…) "Así no se puede seguir", afirmó Mohamed Haddad, enlace del Frente Polisario con la MINURSO.
En la nueva Resolución de la ONU, aprobada por unanimidad el 30 de abril, se insta a las partes a actuar "con realismo y espíritu de compromiso", lo que se ha interpretado como un guiño a Marruecos. Incluso un portavoz del Departamento de Estado norteamericano declaró que un Estado saharaui independiente no es una opción realista.
Con esta actitud el Polisario se ha negado a seguir con las rondas negociadoras, dado que la postura de los mediadores no es imparcial y va en contra de la legalidad internacional proclamada por las Naciones Unidas. Continuando en esta línea, en agosto de este año el líder del Frente Polisario, Mohamed Abdelazi, pedía la destitución de Peter Van Walsum en una carta dirigida al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon. Esto ha supuesto una co
ndición para continuar con las negociaciones. La petición del Frente Polisario fue consecuencia directa de una entrevista concedida a “El País”, en la que Walsum afirmó que un Sáhara independiente es inalcanzable.De este modo, el Secretario General se ha visto obligado a sustituir al enviado especial de este organismo para el Sáhara. En septiembre nombró al diplomático estadounidense Christopher Ross, con lo que Washington se involucra un poco más en la solución del conflicto. El nuevo secretario ha tenido una buena acogida por parte del Frente Polisario, ya que según su criterio la administración estadounidense es la única que puede ejercer una presión eficaz sobre Marruecos. Sin embargo, según noticias del mes de noviembre, Marruecos es la única parte implicada que no se muestra conforme con el nuevo enviado especial de Ban Ki-moon, ya que tanto el Frente Polisario co
mo España, Francia y EE.UU han dado su aprobación. Esta postura ha impedido que se reinicien las negociaciones previstas, ya que se había apalabrado una quinta ronda negociadora en Manhasset. Según declaraciones del ministro de exteriores marroquí, Taieb Fassi-Fihri, su aprobación se supedita a que las negociaciones no vuelvan a los orígenes. Con esto se refiere a que se negocie sobre una autonomía para el Sáhara, lo cual ha sido rechazado en innumerables ocasiones por el Polisario. De este modo, las relaciones diplomáticas se encuentran totalmente paralizadas hasta el momento.Con todo, se continúa dando largas a un conflicto con más de 100 resoluciones de las Naciones Unidas que dejan claro que la legalidad internacional contempla un referéndum de Autodeterminación, ya que se trata de un territorio pendiente de descolonización. Sin embargo, con sus últimas propuestas la ONU parece dejar de lado este aspecto. La causa que se vislumbra es que no está dispuesta a emplear medidas contundentes para imponer la legalidad internacional, como se recoge en el capítulo VII de la carta de Naciones Unidas.
David Welch, secretario de Estado adjunto para Oriente Próximo y el Magreb ha calificado la propuesta de autonomía como una buena iniciativa que debe ser tenida en cuenta, aunque ha afirmado que no será el único punto de arranque de las próximas negociaciones.
Por otro lado, Rabat está ejerciendo presiones por otra razón: es probable que la próxima administración estadounidense, liderada por Barack Obama, sea más neutral que la administración Bush a la hora de posicionarse en el conflicto.
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